martes, 1 de mayo de 2012

Reflexión de Un Viajero de la Vida


  Un día cuando conversaba con un amigo, cuando nuestras palabras salían del alma, cuando buscaba unas palabras de aliento para calmar sus adentros, dime cuenta de que la verdadera sabiduría, no es sólo aquella que está escrita.
   Dime cuenta de que cada uno es fuente de saber, que todos somos lo que queremos ser. Dime cuenta de que, en este viaje de la vida, aprendes más de ti cuando compartes tu ser con otros, porque solo así eres capaz de conocerte a ti mismo, de saber lo que llevas dentro, de saber si la energía que fluye en ti es tan bella y fuerte como la de la Aurora, si tu interior es tan resplandeciente y hermoso como los colores que se disipan en el cielo antes de salir el Sol.
     Si en este viaje de energías, tu dirección e intensidad son dirigidas a hacer el bien, serás fuente de energía para los demás, pero sobretodo  para ti mismo.
   Si tu Yo, si tu Ser es, sin apariencia ni disfraz, si consigues quererte y amarte; no como Narciso, que sólo se veía a si mismo, sino como el niño que ama a una madre, como un anciano que ama la flor o como el padre que protege a sus hijos, serás dichoso, porque serás parte del cosmos.
    Una vez en este viaje de la vida, en este viaje de energía, decidí caminar solo. Sentía un gran ahogo, un sin sentido de este viaje, perdí la orientación, no miraba el sol, no miraba el mar, no admiraba las estrellas, la luna, no escuchaba el trinar de los pájaros. Cerré la salida así como cerré la entrada de energía del entorno, del resto del cosmos.  Es como cuando estas en medio de una multitud y te sientes solo. Somos energía, todo es energía, y  como dijo una vez alguien que debió ser un gran sabio, “Renovarse o morir”.
  Hay que avanzar, al ritmo del Universo, de la Naturaleza, en armonía con el Sol, la luna, las estrellas, al son del amar y el río.
   Hay que sanear nuestro interior para despertar la consciencia y la vía del entendimiento. Avanzar y no quedarnos estancados como si de cuerpos inertes se tratase.
   Debemos saber despertar la Aurora que hay en cada uno de nosotros, y dejar que  nuestra energía cósmica  fluya, que produzca la influencia en nosotros mismos y en nuestro entorno, porque somos cuerpos formados por la energía del cosmos.
     Permite que la Aurora despierte tu energía cósmica.  

                                                  Ramón Padilla (Omkar)

2 comentarios:

  1. Gracias por este escrito con el que estoy muy de acuerdo con todo lo que dices.

    ResponderEliminar
  2. muchas Gracias a ti Mari Carmen, es un placer compartir mis momentos de reflexiones.

    ResponderEliminar